A pesar que la Valoración de Empresas es un tema muy complejo por todos los cálculos que éste implica, la realidad es que cuando se tienen los elementos necesarios, realizar la valoración es algo tan pero tan sencillo como aplicar un par de formulitas en Excel. ¿Qué se necesita para valorar una empresa? Básicamente se necesitan tres elementos fundamentales: el flujo de efectivo adecuado, la tasa de descuento adecuada y determinar si la empresa seguirá existiendo de por vida o si por el contrario, será liquidada un par de años después. Tal determinación llevará a utilizar un valor terminal, que bien pudiera ser una perpetuidad o un valor de liquidación de la empresa.

El título de este artículo guarda mucha relación con dos de estos elementos: el flujo de efectivo y la tasa de descuento; pero además, tiene mucha relación con el panorama económico actual y futuro del país. Hoy en día estamos viviendo momentos de recesión económica, sin embargo ya son varios los analistas económicos que manifiestan que ‘lo peor está por venir’ y que se aprecian en el horizonte, los nubarrones de la tormenta, dados por diferentes factores tales como: la apreciación del dólar, la baja del barril de petróleo, y la recesión europea ocasionada por la guerra entre Ucrania y Rusia, junto con una potencial invasión a Taiwán por parte de China continental.

Ante tales condiciones económicas que se avecinan, ¿Podríamos pensar que las empresas lograrán vender más este diciembre con respecto a diciembre del año anterior? ¿Creeríamos que para 2023 las empresas podrán vender más que en 2022? Difícilmente podríamos esperar algo así. En este sentido, dado que el primero de los elementos para realizar una valoración es el flujo de efectivo apropiado, si las ventas de las empresas caen y/o las cobranzas de la empresa son cada vez más difíciles de realizar, las empresas producirán menos efectivo y por ende, a menores flujos de efectivo, menor será el valor de una empresa.

Por ello, hoy tu empresa vale menos. Si proyectas tus flujos futuros de efectivo en un escenario sin recesión económica, y los comparas con los flujos futuros del escenario económico actual, te darás cuenta de que los segundos serán inferiores a los primeros. Por ende, al calcular el valor de tu empresa, obtendrás que, debido al escenario económico actual, hoy tu empresa vale menos de lo que debería valer, por cuanto a menor flujo, menor será el valor de la empresa.

Analicemos ahora los indicadores macroeconómicos. Por poner un ejemplo, el EMBI Index de Ecuador ha comenzado a subir considerablemente desde el 7 de junio de 2022. En esa fecha, el EMBI se ubicó en 820 puntos, cuando el día anterior estuvo en 807 puntos. A partir de esta fecha, el EMBI ha estado en una subida constante, hasta llegar a un máximo de 1945 puntos el 13 de octubre de 2022. A estos niveles de riesgo país, si necesitamos calcular una tasa de descuento mediante el modelo más conocido como es el CAPM, dependiendo del coeficiente Beta que usemos, bien podríamos llegar, en el escenario económico actual, a tasas de descuento para flujos de efectivo que oscilarían entre 20% y 30%, superiores a tasas de descuento en condiciones normales que oscilarían entre 12% y 16%. Por ello, hoy tu empresa vale menos.

Si estimas tu tasa de descuento en un escenario sin recesión económica, y la comparas con la tasa de descuento estimada para el escenario económico actual, te darás cuenta de que la segunda será superior a la primera. Por ende, al calcular el valor de tu empresa, obtendrás que, debido al escenario económico actual, hoy tu empresa vale menos de lo que debería valer, por cuanto a mayor tasa de descuento, menor será el valor de la empresa.

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