Costo de la Corrupción Vs. Costo de erradicar la Corrupción

Buenas tardes a todos!!

En la mañana asistí a un desayuno-conferencia, organizada por la ESPAE y dictada por el profesor Francisco Alemán, que trataba sobre las perspectivas económicas del Ecuador para el año 2011. Durante la conferencia, el prof. Alemán mencionó algo que me pareció muy interesante. Hablando sobre los indicadores económicos, mencionó sobre el indicador de la corrupción. Y señaló dos factores buenos sobre la corrupción en el Ecuador: el primero, que no estamos solos en el mundo, y el segundo, que estamos en categoría roja y no en categoría azul (haciendo referencia al color de un equipo de fútbol).

Pero adicionalmente, señaló algo sobre la corrupción: que no hay que esperar que en el largo plazo que se elimine completamente la corrupción. Y a continuación señaló, desde una óptica microeconómica, que se debe encontrar un nivel óptimo de corrupción, y tal nivel está dado en el punto en que el costo de la corrupción sea igual al costo de erradicar la corrupción. Por lo que hablar de cero corrupción, no es óptimo por cuanto el costo de erradicar la corrupción sería altísimo. Esto es similar a buscar un nivel óptimo de la contaminación. No se puede hablar de cero contaminación (de otro modo, si queremos cero contaminación, no vayamos al baño), pero el nivel óptimo de contaminación se alcanza cuando el costo de contaminar iguala al costo de evitarla.

En fin, interesante aportación del prof. Alemán, lo único que quedaría es cuantificar cuánto nos cuesta la corrupción y cuánto nos cuesta eeradicarla, a fin de encontrar un nivel óptimo.

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4 comentarios en “Costo de la Corrupción Vs. Costo de erradicar la Corrupción

  1. Interesante punto de vista. Ahora, en materia de costos habría que analizar bien todos los costos involucrados para no subestimar/sobreestimar… En matería ecológica cómo podemos estar seguros de los costos reales de la contaminación… Quizá sea un tema de expertos. En todo caso, concuerdo con el Sr. Alemán siempre que podamos tener un alto grado de certeza de los análisis de dichos costos.

    • Gracias por tu comentario Beto. Cuando me refiero a los costos, no me refiero a los costos como lo vería un contador, sino más bien como un ciudadano más. Por ejemplo, cuál sería el costo de explotar económicamente un bosque… un contador lo vería únicamente por el costo por metro cúbico de madera. Mientras que como ciudadano, veo más allá y me preocupa la desaparición del bosque (cuyo efecto visual de ‘bien bonito’ se valora en economía como un ‘costo helenístico’), la desaparición de los pajaritos (que es el costo de la extinción de varias especies de aves) y la desaparición de las raíces, que le dan mayor fijación al suelo y que evitan que los sedimentos lleguen con las lluvias al río más cercano, con lo que se evita el posterior dragado de los ríos, acto que SI conlleva un elevado costo monetario. En último caso, el costo económico de las raíces equivale al costo financiero de la contratación del servicio de dragado.

  2. Tiene razón, solo si se mira desde el punto de vista económico. Recuerda que un personaje histórico muy importante argumentaba que la 2a guerra mundial era beneficiosa ya que, los muertos en batalla se “compensaban” por las menores muertes por delincuencia, accidentes (por el racionamiento de gasolina) y un montón de otras estupideces. Con ese criterio, a los viejitos que producimos poco a lo mejor convendría matarnos si el costo de mantenernos vivos es mayor a la productividad que tenemos.
    Claro que hay que calcular los costos económicos de eliminar la corrupción, pero éticamente debe tenderse a erradicarla.

    • Gracias por tu comentario Nassir. Me recuerdas a Malthus quien decía que las guerras son beneficiosas por cuanto la población crecía en una proporción geométrica (es decir cuando un número crece al multiplicarse por otro) mientras que la producción de alimentos crecía en una proporción aritmética (cuando un número crece al ser sumado a otro). Por ende, decía Malthus, la muerte de civiles y militares en una guerra era beneficiosa porque así a los sobrevivientes les alcanzaría el alimento disponible. Lo que nunca tuvo presente Malthus era el salto que le podía dar la aparición de nuevas tecnologías al aumento de la producción alimenticia. Si queremos imaginarnos cómo sería el mundo de Malthus, podemos leer el libro “El Informe Lugano” escrito por Susan George.

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